domingo, 23 de septiembre de 2012

Trazos y trozos XXXVIII

Cuidado que viene el trazos y trozos!.... y también el Coco! 







LA ÚNICA Y VERDADERA HISTORIA DEL COCO

Buenas noches a todos. Permítanme que les hable bajito, no quisiera yo despertar a nadie. Les ruego que me lean también en voz baja.

Recordemos cuando preveníamos a los niños con la llegada del Coco si no se dormían. La amenaza de que pudiesen comérselos, atemorizaba a los pequeños. Pero la violencia inunda las televisiones y los videojuegos, y ya nada temen esos descerebrados. Ante tal osadía, les invito a que conozcan los peligros a los que ustedes, irresponsables, están haciendo caso omiso:

El Coco, señores, es una mujer. Una mujer despiadada inmersa en un sueño eterno. Pero no crean que por estar dormida es menos peligrosa. Esa bruja deforme vaga por el mundo con el afán de despertar alguna vez de su letargo, siempre bebiendo café de una estúpida taza del mismo color que sus cabellos. El color del fuego.

La envidia le corroe cada vez que se topa con un niño que, debiendo estar dormido, se mantiene en vela. Cree que todos los malditos minutos de sueño no aprovechados por un niño, ha de dormirlos ella, motivo por el cual nunca está despierta. Enfurecida, tira al niño dentro de su taza, y mientras echa montones de azúcar sobre su cabeza, le susurra: “dulces sueños”. Y abre su enorme boca para tragar su café, crío incluido.

Y no, no se molesten en cerrar bien las ventanas, eso no sirve de nada. Solo váyanse a dormir. Solo adviertan a sus hijos, que si una noche deciden acostarse más tarde, recuerden que cuando empiece a oler a café, ya será tarde. Y por favor, no levanten la voz.

Creo que eso es todo… ¡Ah, no! Se me olvidaba. Una cosa más: dulces sueños…



Trazos y trozos XXXVIII
"La Única y verdadera historia del Coco"
texto: Álvaro Chico Gómez
ilustración: Marta Jiménez Martín


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